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Texto elaborado por: Lucía Esteban Torreblanca

El proceso de esterilización en una clínica dental es fundamental para prevenir infecciones cruzadas y garantizar la seguridad de los pacientes y el personal. Podemos dividir este proceso en 5 fases:

1. Limpieza y desinfección inicial: Una vez utilizados los materiales, se sumergen en una mezcla formada por agua y un detergente específico para comenzar a eliminar las bacterias presentes y posibles restos orgánicos. Una vez terminado este primer proceso de desinfección, se eliminan los restos orgánicos que no se hayan eliminado en el paso anterior, de manera manual, con ayuda de un cepillo y agua tibia.

2. Baño en la cuba de ultrasonidos: A continuación, sumergimos el instrumental en otra mezcla de agua con un detergente específico, acompañado de una serie de vibraciones ultrasónicas, que eliminan casi por completo las bacterias que puedan quedar en nuestro instrumental.

3. Empaquetado en bolsas de esterilización: Una vez terminado el baño con ultrasonidos, enjuagamos el material con agua tibia y lo secamos para empaquetarlo en bolsas de esterilización.

4. Esterilización: Introducimos el material ya empaquetado en el interior del autoclave.
Gracias a la presión y las altas temperaturas a las que se someten los materiales introducidos, se consigue el concepto de esterilización, es decir, la eliminación de todas las bacterias y esporas que puedan existir en su interior.

Para asegurarnos de que el material está esteril, existen: 

  • Controles microbiológicos: se coloca una muestra de una espora bacteriana dentro del autoclave junto con los instrumentos, luego se incuba la muestra esteril junto con una no estéil durante dos días. Para verificar que no haya crecimiento bacteriano anormal, la muestra estéril no debería cambiar su aspecto visual, mientras que la muestra no estéril sí.
  • Controles químicos: pueden ser externos (una tira reactiva situada en el exterior de las bolsas de esterilización que cambia de color cuando el proceso se completa correctamente) o internos (igual que el proceso anterior, con la diferencia de que la tira reactiva se encuentra en el interior del paquete).
  • Controles mecánicos: son los datos del propio autoclave (temperatura, presión, tiempo de ciclo, etc), estos se registran y se revisan para controlar que funcionan correctamente.
  • Registros escritos o digitales: son la fecha del ciclo, los parámetros del autoclave y los resultados de los controles químicos y biológicos.

5. Control y almacenamiento: La última parte del proceso sería comprobar que el material ha sido correctamente esterilizado mediante los controles explicados anteriormente y colocarlos en su lugar para volver a ser utilizados.