Texto elaborado por: Francisco José Galeas Anaya
Las muelas del juicio, cordales o terceros molares, son las últimas piezas que tenemos en la boca. Cada vez es más frecuente su agenesia (no las tenemos, no se desarrollan), pero también es más probable, cuando las tenemos, que nos produzcan algún tipo de problemas, motivo por el cuál estaría indicándose la necesidad de extraerlas. Pero, ¿siempre?, ¿cuando?. A continuación, y de manera esquemática, vamos a explicar en lenguaje llano, cómo manejarse cuando se presenta este problema.
1. INDICACIÓN “TERAPÉUTICA” DE EXTRACCIÓN DE MUELAS DEL JUICIO
Cuando se plantea una situación en la que el tratamiento para solucionar el problema es quitar la o las muelas, y que ya en sí mismo es lo que hay que tratar:
- DOLOR: habitualmente por lo que llamamos “pericoronaritis”, por la inflamación de la encía alrededor de la corona, habitualmente por la retención de restos de comida (difícil higiene en esa zona). Si bien un episodio aislado puede resolverse con colutorio antiséptico y analgésicos, los episodios repetitivos serían indicación de extracción para eliminar el dolor.
- CARIES: si bien es posible tratar de manera conservadora una muela del juicio que esté bien posicionada, no es descabellado indicar su extracción para evitar problemas posteriores.
- PRESENCIA DE QUISTES: asociados a la situación frecuente de inclusión de las muelas (“enterradas”), y que precisan de su extirpación dado que pueden crecer, infectarse o afectar a piezas vecinas.
El cordal inferior derecho ocasiona caries y destrucción del segundo molar derecho.
2.INDICACIÓN “PREVENTIVA” DE EXTRACCIÓN DE MUELAS DEL JUICIO
Cuando todavía no se ha producido el problema, pero la experiencia nos indica que más tarde o más temprano, esa muela nos dará la lata. Muelas semiincluidas que producirán pericoronaritis, muelas impactadas contra el segundo molar que nos podrán originar caries en el segundo molar, o incluso muelas incluidas que radiográficamente valoramos y que se aprecia que no se ha reabsorbido el saco folicular (bolsa donde se desarrolla la muela) y que con el tiempo pueda degenerar en un quiste.
El mismo caso anterior, en el que se extrajeron el cordal inferior derecho y el segundo molar derecho destruido. De manera preventiva, se extrajo el cordal inferior izquierdo para evitar dañar el segundo molar izquierdo.
3. INDICACIÓN “ORTODÓNCICA” DE EXTRACCIÓN DE MUELAS DEL JUICIO
Si bien la indicación por parte de Ortodoncia de extracción de las muelas del juicio durante un tiempo se “generalizó”, dando a veces la sensación de que ortodoncia era sinónimo de extracción de dichas muelas, se ha esquematizado o protocolizado cuando deben ser extraidas.
Cuando Ortodoncia estime que facilita el tratamiento la extracción de las muelas, como por ejemplo cuando hay que distalizar (“echar las muelas para atrás”), para ganar ese espacio a partir del hueco que deja la muela del juicio extraída, incluso indicar esa extracción en la fase de germen, cuando la muela todavía no ha completado su desarrollo (GERMENECTOMÍA).
No obstante, cada caso debe evaluarse individualmente y cada tratamiento precisará o no de la extracción de las mismas.
Cordales horizontales con indicación de extracción preventiva
Germenes de cordales inferiores
CONCLUSIONES
En cualquier caso, estas reflexiones deben ser consideradas como una información genérica, cada caso concreto debe ser estudiado de manera individual y explicarse cuál sí y cuál no debe conllevar la extracción de las muelas del juicio.
